domingo, 10 de marzo de 2013

Práctica 2: Prejuicios y emociones

Viernes 1 de Marzo del 2013

 
En esta segunda práctica, el objetivo era saber qué prejuicios teníamos cada uno de nosotros hacia determinadas personas y qué emociones nos provocaban esos prejuicios. Una vez realizada esta primera parte de la práctica se nos planteaba una pregunta: ¿cómo podríamos atenderles si vinieran a pedirnos ayuda?. 
Primero pensamos individualmente en las personas que más nos costaba aceptar, para luego pensar y poder reconocer las emociones que éstas despertaban. Tuvimos una serie de puntos comunes:
Nos dimos cuenta que destacábamos mucho el rechazo que teníamos hacia las personas que adoptaban posiciones racistas contra otras personas, y llegamos a la conclusión de que las principales emociones que nos producían eran de impotencia, de compasión y de rabia, ya que pensábamos que se tenían que corregir esas maneras de pensar que provocaban tales reacciones.
Por otro lado, destacamos el rechazo y el enfado que nos provocaba a todos los miembros del grupo aquellas personas que se creen superiores al resto y que creen que pueden estar por encima de los demás, ya que pensamos que nadie es más o menos que los demás.  
Una vez que pensamos tanto individual como grupalmente qué prejuicios y hacia quienes sentíamos esas emociones, llegó la hora de reflexionar  sobre cómo les atendiaríamos si un día vienen a pedirnos ayuda. ¿ Sería bueno a la hora de intervenir que estos prejuicios nos afectaran? ¿ Qué podríamos hacer?:
Cuando una personas actúa de una determinada manera, es por algo. Las personas no actuamos porque sí, hay experiencias que te han hecho pensar de una determinada manera, vivencias que han creado tu manera de pensar. Por ello, los prejuicios aparecen cuando no piensas en lo que a esa persona le ha hecho ser como es, sino que sólo pones atención de manera directa en lo que hace. 
Cuando sintamos ese rechazo hacia determinados sujetos, cuando nos cueste aceptar a alguien porque nos provoca sentimientos negativos, debemos tener muy en cuenta que existen unas causas que hacen que esa persona sea así, y si nos supiéramos poner en el lugar de ésta, nos sería más fácil comprenderla y tolerarla. 
Mostrar el camino correcto, como trabajador social, será más fácil si no tienes prejuicios que si te cuesta aceptar a alguien.


No hay comentarios:

Publicar un comentario