22 de Febrero del 2013
Esta es la primera práctica que realizamos, y al mismo tiempo es la primera actividad que subimos a nuestro blog. En esta primera actividad mostramos las dificultades y conclusiones de la comunicación verbal y de la comunicación no verbal entre un paciente y un terapeuta.
Parte 1: paciente y terapeuta en un tema en el que están de acuerdo:
De normal cuando dos personas, ya sean paciente y terapeuta, dos familiares, dos amigos... están de acuerdo en un tema de conversación, al mismo tiempo que con la comunicación verbal, se tiende a una comunicación no verbal para respaldar las ideas, como asentir con la cabeza, sonreír... por eso mismo, se nos planteaba una sensación de incomodidad e incluso de enfado.
Por parte del paciente: la sensación que se nos creaba era una sensación de desagrado, ya que nos encontrábamos hablando de un tema agradable y con el cuál nos sentíamos agusto y queríamos compartir, por lo que el establecer una serie de barreras o impedir la comunicación hacía que no nos sintiéramos escuchados, y que nos encontráramos incómodos a la hora de seguir con la conversación, cuando unicamente recibíamos como respuesta algún tipo de monosílabo, e incluso el terapeuta nos daba la espalda creando esto una sensación de no ser escuchados, ya que es importante recibir una serie de gestos por parte del terapeuta que nos demuestren que este tiene un interés en conocer el tema que se está tratando.
Por parte del terapeuta: la sensación que se creaba más que de desagrado era de incomodidad por el hecho de tener que estar pendiente de una conversación, en la que se nos esta exponiendo un tema con el cual estamos de acuerdo y debemos estar pendientes al mismo tiempo de no mirar a la persona la cual nos la está contando, o llevar a cabo contestaciones con monosílabos o cambios bruscos de tema, lo cual nos creaba una sensación incluso a veces de enfado por el hecho de apenas escuchar al paciente o de nerviosismo ya que en ocasiones nos salia solo el mirar a la persona que nos está hablando aunque fuera de reojo o querer mostrar algún tipo de comunicación directa con esa persona, ya que es muy complicado el no mirar a los ojos ya que es una forma importante para que fluya y se mantenga la conversación.
Parte 2: paciente y terapeuta en un tema en el que no están de acuerdo.
a la hora de tratar un tema en el cual no estábamos de acuerdo paciente y terapeuta, por lo menos nos veíamos respaldados por una comunicación en la cual si que podía intervenir la comunicación no verbal.
De manera común tanto paciente como terapeuta hemos dejado atrás los sentimientos de incomodidad o de desagrado que nos causaba el no poder contar con la comunicación no verbal, pero si que han aparecido sentimientos por ejemplo de inquietud o de desacuerdo a la hora de hablar de temas en los que ambas personas no nos encontrábamos de acuerdo, pero mediante la utilización de un tono de voz agradable y pausado se ha podido crear un clima de entendimiento, en ningún caso hemos intentado imponer nuestra forma de pensar como la única correcta intentando establecerla de dicha manera a la otra persona, sino que simplemente se ha llevado a cabo una conversación con diferentes puntos de vista.
Conclusiones:
Los cuatro estamos de acuerdo en afirmar que nos ha parecido más sencilla la segunda parte, ya que aunque se tratara de un tema en el cual estábamos en desacuerdo con la otra persona, el poder integrar a la conversación la comunicación no verbal hace que resulte más sencillo incluso crear un sentimiento de entendimiento con la otra persona en un tema en el cual tenemos puntos diferentes, a la primera parte que aunque el tema fuera agradable y ambas personas estuviéramos de acuerdo la falta de comunicación no verbal hacia que la conversación tuviera una serie de dificultades para fluir y sobre todo apareciera el sentimiento de no ser escuchados. Por lo tanto es importante destacar lo necesario de la comunicación tanto verbal como no verbal a la hora de mantener una conversación.
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